La privacidad como derecho humano


La privacidad como derecho humano


¿Qué es?

La privacidad se define como el ámbito de la vida personal de un individuo que se desarrolla en un espacio reservado, con el propósito principal mantenerse confidencial. Es una zona espiritual íntima y reservada de una persona o de un grupo, y por ello es un ámbito de la vida que se tiene derecho a proteger de cualquier intromisión ajena.

La privacidad siempre ha sido objeto de ser infringida por personas ajenas, pero en los últimos años, y con el desarrollo de la sociedad de la información y la expansión de la informática y de las telecomunicaciones, han aparecido nuevas amenazas que se entienden desde diferentes ámbitos: social, cultural, legal, tecnológico, etc., por lo que actualmente la privacidad es algo en grave peligro.
Esto es un grave problema si tenemos en cuenta que la privacidad es un derecho fundamental recogido en el artículo 12 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Tal como recoge el artículo, todo el mundo tiene derecho a que su privacidad sea respetada, así como a la protección de la ley ante cualquier tipo de injerencia o ataque.
Desgraciadamente, la privacidad es un derecho muy poco respetado hoy en día.



Necesidad de una mayor regulación a escala global.

Como ya sabemos, internet ha transformado nuestra sociedad, y aunque ha facilitado nuestra vida en muchos aspectos y la sociedad está mucho más interconectada, también ha puesto en grave riesgo la privacidad de las personas. Esto, en ocasiones también está relacionado con una mala educación de las personas respecto al uso responsable de la red. 

Hoy en día se puede controlar prácticamente toda la vida de una persona a través de su información en internet. Más allá de los casos extremos (como que te puedan estar espiando a través de una web cam sin darte cuenta), muchas veces son los propios usuarios quienes ceden toda su información personal sin apenas ser conscientes de ello. El ejemplo más claro de esto es cuando aceptamos los términos y condiciones de servicios como Facebook sin apenas leerlos.
Sin embargo, y debido a esto último, son muchas veces las grandes compañías las que cometen infracciones en las normativas de privacidad sin que sus usuarios sean muchas veces conscientes de ello. Por ello, es necesario que se haga una mayor legislación sobre la protección de datos.

Durante los últimos años, y tras algunos escándalos de infracciones a la privacidad por parte de algunas importantes empresas como Facebook, los distintos países han tratado de mejorar sus reglamentos de protección de datos. La iniciativa más importante que se ha llevado a cabo en este tema es el Reglamento General de Protección de Datos (GRPD) de la Unión Europea, aprobado en 2016. Este nuevo reglamento, entre otras cuestiones, ha puesto especial interés en el tema de que los usuarios den su consentimiento explicito y de manera plenamente consciente al aceptar las condiciones de privacidad y de tratamiento de sus datos a las diferentes compañías. Asimismo, se amplió el alcance de la ley no solo a las compañías de la UE, sino también a todas las compañías extranjeras que realicen servicios con datos personales de residentes en la UE. Es por ello que hace unos meses, casi todos recibimos emails de Facebook, Google, Microsoft, y otras muchas compañías de las que somos usuarios, ya que se vieron obligadas a cambiar sus condiciones de uso y a notificarlo de manera clara a sus usuarios, permitiendo que estos decidan cuales de sus datos personales les permiten utilizar.


Sin embargo, a pesar del gran peso mundial que tiene la Unión Europea, este nuevo reglamento de protección de datos es insuficiente si tenemos en cuenta que internet es una herramienta de dimensión global, y la privacidad de millones de usuarios en todo el mundo está en riesgo. Sobre esto se ha posicionado recientemente el CEO de Microsoft, Satya Nadella, quien ha defendido la privacidad como derecho humano y ve necesario que exista una regulación clara y global sobre la protección de datos personales. Ve la regulación europea como algo muy positivo, y como principio para que se empiece a hacer una regulación similar en los Estados Unidos, y que estas regulaciones puedan converger en un futuro en un reglamento global que realmente defienda el derecho a la privacidad de todos los seres humanos. Además, ha hecho hincapié en que esta cuestión es cada vez de mayor importancia, ya que los sistemas de inteligencia artificial están cada vez más presentes, y si no se regulan de forma correcta pueden poner en riesgo no solo la privacidad de todos, sino también otros derechos y libertades fundamentales.



Los peligros de la inteligencia artificial. El reconocimiento facial.

Satya Nadella se ha mostrado a favor de una regulación global, advirtiendo sobre todo del peligro que pueden suponer para la privacidad y los derechos fundamentales los más recientes y futuros avances en inteligencia artificial.
Principalmente, se ha mostrado preocupado por lo que puede suponer en un futuro no muy lejano la tecnología del reconocimiento facial. Aunque Satya ha reconocido los grandes avances que se han podido hacer gracias a la tecnología, principalmente en el campo de la identificación de personas en el ámbito policial (desaparecidos, delincuentes con identidad falsa, etc.), en el ámbito de la medicina (diagnóstico de enfermedades, problemas genéticos, etc.), y en el ámbito de la historia y la antropología (identificación de desaparecidos de guerra en fotografías, etc.), también se ha mostrado en contra de los malos usos que incluyen la invasión de la privacidad y el sesgo. Aunque Microsoft ha desarrollado su propio código para el uso ético de la IA, reconoce que la autorregulación no es suficiente.


Uno de los principales usos inadecuados del reconocimiento facial es la tecnología con la que han experimentado algunas redes sociales recientemente (principalmente Facebook), para tratar de identificar a personas en las fotografías de sus usuarios, comparando sus rasgos faciales con fotografías de otros perfiles o incluso de toda la red. Esto es una grave intromisión en la privacidad de las personas, ya que si una persona no ha subido una fotografía o su autor no le ha etiquetado en ella con su consentimiento, es muy probable que esa persona no querrá ser identificada en esa fotografía. Esto es especialmente grave si tenemos en cuenta que todos tenemos derecho al anonimato, especialmente en internet.
Otro de los principales peligros de esta tecnología y donde se encuentran grandes dilemas éticos son los programas de análisis de comportamiento a partir de imágenes grabadas. Algunas de estos programas hacen una monitorización de emociones en los sistemas de escaneo facial y de detección de voz. Esto es una intromisión en el interior de las personas, y es algo inadmisible desde un punto de vista ético.
Algunos de estos programas también permiten hacer predicciones del comportamiento humano. Esto, que a priori puede parecer de gran utilidad para actividades como la lucha antiterrorista, puede traer consigo bastantes inconvenientes éticos. Muchos de estos programas crean patrones de comportamiento en base a perfiles con prejuicios racistas, o que permiten conocer la orientación sexual de las personas. Esto es algo claramente inadmisible si tenemos en cuenta que la Declaración Universal de los Derechos Humanos reconoce que toda persona tiene los mismos derechos y libertades sin ningún tipo de discriminación racial, sexual, religiosa, política, etc.

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