Rebelión contra las redes sociales

Rebelión contra las redes sociales


Ex directivos de redes sociales ahora están renegando de ellas.

En los últimos tiempos, algunos ex directivos y/o creadores de algunas redes sociales como Facebook o Instagram, están mostrando públicamente su arrepentimiento por haberlas impulsado. Las razones que han dado para ello tienen que ver con el componente adictivo que tienen las redes, afirmando que es algo que hicieron a sabiendas, para conseguir que la gente permaneciera mucho tiempo en las redes sociales.

Estos elementos que potencian la adicción a las redes que aparentemente son muy inocentes y en sus inicios eran algo muy llamativo, son hoy en día un grave problema social, ya que son una de las razones por las que la sociedad actual vive permanentemente conectada, y por las que se está influyendo significativamente en la mente de los más jóvenes en su proceso de formación como personas.




Percepción de las redes sociales ha cambiado.

Las redes sociales nacieron con la idea de conectar amigos y personas de todo el mundo y de compartir ideas y enriquecer y generar nuevos conocimientos. Fueron una gran herramienta para que las personas dieran a conocer su talento y se democratizara más el acceso de cientos de personas a distintos sectores y que estos hayan sufrido una gran evolución a lo largo de los años. Además, las redes han supuesto un gran vehículo para que hayan podido llevarse a cabo grandes movimientos sociales.




Hoy en día, esta percepción de las redes sociales ha cambiado. Las redes sociales están diseñadas para que pasemos en ellas el mayor tiempo posible, y esto es algo que está desgarrando todo el tejido social. Toda esa idea de unión entre personas se ha visto transformada. El clima que se vive muy a menudo en las redes es de crispación, generación de odio, linchamientos, fake news, muestra o aparición de episodios siniestros…etc.  

El tema de los bulos y las fake news es algo especialmente preocupante, porque sus efectos pueden alterar seriamente la salud y la seguridad de las personas, y en muchos casos redirigir sus pensamientos hasta posiciones radicales o irracionales, sobre todo cuando aprovechan el odio o la ignorancia de las personas. Una prueba de ello es el triunfo de líderes como Donald Trump o de corrientes como el Brexit. Aunque también han propiciado el resurgimiento de corrientes totalmente irracionales en pleno siglo XXI, como el terraplanismo, y algunas peligrosas para la salud pública, como los antivacunas o la homeopatía.



Cómo se produce todo esto.

La principal característica de las redes sociales son sus algoritmos, que dirigen el contenido al usuario en base a sus intereses. Esto, que en un principio podía parecer algo positivo, especialmente por la capacidad de conectar a gente de gustos y pensamientos similares y enriquecerse mutuamente, hoy se ha vuelto un problema.
Estos algoritmos son utilizados para dirigir fake news y bulos al tipo de público que conviene. Y, sobre todo, son utilizados por las empresas para dirigir la publicidad a sus usuarios. Una frase famosa dice “cuando un producto es gratis, tú eres el producto”. Las redes sociales funcionan exactamente así. Sin embargo, la gente acepta todo por tener el servicio gratuito, y literalmente venden su vida y sus pensamientos a empresas, que hacen con ellos lo que quieren.




Probablemente nadie se preocupó por esto porque siempre se ha presupuesto que todo el mundo tiene libertad y un pensamiento crítico para saber lo que está bien y lo que no, y actuar en todo según su conciencia. Sin embargo, la sociedad que se ha generado con los años nos muestra que esto no siempre es así.
Esto es un peligro para la democracia, ya que esta falta de pluralidad y pensamiento crítico influyen en el modo en que la gente piensa y se comporta, y crean un clima de radicalización y de odio.




Publicidad, influencers, copyright, etc.

En esta nueva sociedad online, ha habido usuarios que han sabido acaparar un gran número de seguidores, convirtiéndose en grandes figuras de masas hoy en día. Se trata de los influencers.
Estos nuevos creadores de contenido, a priori, no suponen ningún problema, sino que han enriquecido toda la red de una nueva cultura. Sin embargo, esto no se ha producido de la mejor manera posible y ha traído consigo graves problemas sociales.

Como su nombre indica, los influencers crean influencia. Esto puede tener su parte buena, pero también han moldeado la mentalidad de millones de jóvenes en todo el mundo, de forma no siempre ética, y han contribuido a crear toda esta sociedad odio y de gente sin pensamiento crítico.

En primer lugar, las empresas les utilizan constantemente para promocionar sus productos. Ya no es solo que utilicen los algoritmos de las redes, es que utilizan a gente influyente como si compartieran su producto como un usuario más. Incluso muchas cuentas, especialmente en Instagram, son un contenido publicitario constante.
Esto no es otra cosa que publicidad encubierta, y además de ser una practica ilegal es muy peligrosa, ya que manipula la mente de la gente de forma totalmente gratuita e inconsciente.




En segundo lugar, se infringen continuamente los derechos de autor. Internet ha hecho que cualquier contenido sea accesible en cualquier momento y cualquiera lo pueda utilizar como quiera y cuando quiera. Esto es bastante difícil de regular en un ámbito global.

En tercer lugar, la generación de jóvenes que se ha creado tiene algunos valores que no son positivos y son muy peligrosos.
Si bien en un principio eran unos pocos usuarios quienes alcanzaron la fama, hoy día vemos toda una generación en la que muchos jóvenes persiguen objetivos similares. Una generación que vive permanentemente enganchada al teléfono y las redes sociales, y en la que mucha gente vive esclavizada por mostrar su mejor imagen y acaparar atención y seguidores. Una imagen que es falsa y que se ha trasladado a la vida diaria y ha deteriorado y destruido todo tipo de relaciones familiares o de amistad.  Todo con tal de sentirse aceptado y querido, aunque ese amor sea falso y mucha gente acabe realmente sola.
Esto ha hecho que en la actualidad la gente, y en especial los jóvenes, vivan con estrés y ansiedad y en ocasiones sufran depresiones e incluso trastornos más graves como la anorexia, ante el odio o acosos que muchas veces se generan.



¿Qué se puede hacer para revertir este rumbo a mejor?

La solución a este problema es muy compleja, y se debe abordar desde dos frentes esenciales.

En primer lugar, internet es una gran herramienta, pero hay que racionar su uso y hacerlo de forma correcta. Esto solo será posible conseguirlo mediante programas educativos, que deberían ser a escala global y a todos los niveles. No sirve de nada dar charlas sobre el consumo de contenido y el uso de las redes a los jóvenes, si luego son los propios padres quienes dejan a sus hijos desde edades muy tempranas tener un propio teléfono móvil y estar en redes sociales y consumir cualquier tipo de contenido sin ningún control.




En segundo lugar, se debe actuar contra estas grandes empresas como Facebook o Google, exigiendo una regulación más fuerte, y penalizándolas cuando infrinjan las leyes, especialmente cuando comprometen la privacidad, la seguridad o la salud de las personas. Esto es realmente difícil de llevar a cabo en un problema que es de ámbito global, sin embargo, ya se han establecido algunos programas de autorregulación de estas redes, y la Unión Europea está llevando a cabo iniciativas legislativas. No obstante, estas iniciativas no siempre son fáciles y siempre suscitan muchas polémicas, sobre todo en lo referente a lo que algunos consideran límites la libertad de expresión. 




Conclusiones.

En resumen, cada vez la sociedad se va pareciendo más a las novelas 1984, de George Orwell, y Un Mundo Feliz, de Aldous Huxley. La sociedad está cada vez más permanentemente conectada a las redes, y estas controlan cada vez más todos los aspectos de su vida, al igual que el Hermano Mayor de 1984. Pero además estas son una adicción que necesitan para ser “felices” y libres como personas cuando realmente no lo son, en una sociedad donde parece que se estén generando diferentes “prototipos” de personas, segmentadas y controladas en base a sus gustos, como en Un Mundo Feliz. En cambio, la capacidad de reflexión y crítica de las personas cada vez es menor.  
Solo está en nuestras manos cambiar esto para tener un futuro mejor como sociedad, pero solo lo podremos conseguir si sabemos reaccionar a tiempo y poner las soluciones adecuadas.  



Comentarios

  1. SAntiago en relación a tu blog, porque no veo la posibilidad de hacerlo si no es en una entrada, sería bueno que la información de los diferentes trabajos estuviera "reducida" y con algo así como un icono de leer más o similar para que con u primer vistazo se pueda ver casi todos los contenidos, o así lo veo yo, te animo a seguir mejorando.

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